Las manos son primitivas y esenciales. No están sujetas a la cultura ni al designio voluntario. Humildemente nos recuerdan cuánto de nosotros no está sujeto a nuestro exclusivo arbitrio.
Ellas suelen delatarnos. Es única la huella digital. Casi indisimulable la verdad librada a su lenguaje.
Operadoras insobornables de la vida, van más allá de lo pre-supuesto y puedo verlas burlándose de todos los "guantes" que pretenden enmascararlas.
Hechas de inocencia, no saben fingir.
Son tan raras, libres, y genuinas nuestras simples manos...
Guillermo Bogani
Publicado en leedor.com